Orizaba.- Las familias indígenas que arriban en diciembre a la ciudad, se niegan a moverse de Poniente 7 entre Sur 8 y 10, “a veces tocándonos el corazón les llevamos pan o comida y la rechazan, nos piden dinero, lo demás no les importa”, manifestó el coordinador municipal de Protección Civil, Mario Flores Camacho.

Dijo que desafortunadamente los niños aprenden del ejemplo que les dan sus mayores, “porque se le obsequia pan, café o una torta, pero de igual manera nos dicen que prefieren dinero, entonces no se puede hacer nada”.

Reiteró su compromiso de salvaguardar la integridad de todas las personas en la ciudad, por lo que constantemente personal de la dependencia checa la condición de dichas personas que duermen en el suelo sobre cartones y algunos cobertores.

Estas familias muestran renuencia a la ayuda porque consideran que es ofensivo, psicológicamente se sienten desprotegidos, pero una de las conductas humanas que es el orgullo les evita comprender la situación, dijo por su parte la coordinadora de Programa de Atención a Menores y Adolescentes (PAMA), Nayeli Saavedra.

Indicó que buscan ayudar a los niños que deambulan por las calles, pero los intervienen sus padres, quienes molestos les dicen que no se los lleven a ningún lugar.

“Estas personas no perciben lo que se trata de hacer por ellas, consideran como agresión el tratar de ayudarlas con alimentos, sólo piensan en dinero sin prever las consecuencias de riesgo y de enfermedades a las que están propensos, sobre todo sus hijos”, expresó.

Carlos Guevara

El Buen Tono