ADRIÁN RUEDA
Columnista

El activista John Ackerman, quien pidió anular las cuatro quintetas de aspirantes a consejeros del INE —proceso selectivo en el que él mismo participó— recibió ayer un doble golpe por parte del Tribunal Electoral y de su propio partido.
Primero, porque al no quedar en las listas finales su candidata Diana Talavera, se levantó de la mesa y acusó al Comité Técnico de Evaluación de haber respondido a intereses ajenos a la hora de hacer la elección de los
candidatos.
Este comité, integrado de manera plural por destacados personajes de la sociedad, revisó inicialmente 390 expedientes de aspirantes a consejeros del INE, y luego de varias etapas llegó a un listado de 20, en el que la mitad son mujeres y la otra
mitad hombres.
Al dar a conocer los nombres de los finalistas, que serían enviados en cuatro quintetas a la Cámara de Diputados para que ahí elijan a los cuatro nuevos integrantes del Consejo General, Ackerman abandonó la sesión virtual al no ver el nombre de Talavera.
Dijo que fue un proceso desaseado, pues su candidata obtuvo el promedio más alto en la prueba escrita que todos hicieron… lo que no dijo el activista es que él mismo fue quien la calificó.
Tras su berrinche pidió a Morena y sus aliados descalificar el proceso, y de inmediato encontró apoyo en la diputada Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, por la sencilla razón de que Talavera era no sólo candidata de Ackerman, sino del propio profesor.
Aunque 65 diputados morenos, más sus rémoras del PT, hicieron eco inicial al llamado del activista, lo único que logró con su berrinchito de perdedor, fue descomponerle la agenda legislativa a Mario Delgado, coordinador pejista en San Lázaro.
A tal grado le metieron ruido con el grueso de la Cámara de Diputados, queDelgado tuvo que acceder a bajar de la lista varios temas que le interesaban a la 4-T, con tal de contentar a la oposición y poder sacar el extraordinario de ayer.
Por si fuera poco, ayer, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio un revés a Talavera y otros aspirantes que se inconformaron por haber quedado fuera de las listas, con lo que el tema quedó cerrado.
A estas derrotas se agrega la que, recientemente, Ackerman se llevó también al exigir a los senadores de Morena destituir a Ricardo Monreal como su coordinador, por haberle dado una entrevista al “sicario mediático” Carlos Loret de Mola.
Nadie lo peló y Monreal sigue tan campante al frente de la bancada, pero como los berrinchitos del activista ya están afectando al proyecto de la 4-T, ya no es tan bien visto en Palacio Nacional.
El esposo de Eréndira Sandoval ha caído tan bajo, que hasta entre los propios morenos bromean con eso de que es más fácil encontrar su nombre en el Registro Público de la Propiedad, que en la Dirección General de Profesiones.
Y todo por ser acusado de tener seis propiedades millonarias no reportadas y un título patito de doctor, según su propio compañero de partido, Alejandro Rojas Díaz Durán.
 
CENTAVITOS
Nada bien cayó entre la moreniza de Álvaro Obregón que el ex delegado Leonel Luna esté de regreso en busca de la revancha para 2021. Los pejistas apuestan a volver a derrotarlo porque dicen que no hay buenos recuerdos de su gestión y se quedó solo. Sus malquerientes aseguran que ya fuera de la administración no tendrá de dónde sacar dinero para campañas. Y será el sereno, pero su sola mención calentó a varios.