Por Andrés Timoteo/ columnista

DÍA 12: ¡REACCIONEN!

¡Reaccionen!, ¡rebélense!, ¡enciérrense!, ¡cuídense! Son los cuatro mandatos que los mexicanos deben atender ahora que la guadaña del Coronavirus ya se cierne sobre el territorio nacional. ¡Reaccionen! Todos juegan a la ruleta rusa, siguen llevando su cotidianeidad como si la pandemia gripal no fuera a tocar sus municipios, colonias, pueblos, barrios, calles y sus casas mismas. Ya está aquí la hoz, no tarda la siega.

 ¡Reaccionen! Los paisanos parecen aletargados, se tragaron la píldora que los funcionarios les dieron con el “aquí no pasa nada” y que es mejor encomendarse a un santo o cargar una estampilla religiosa que tomar previsiones. Sí está pasando en el mundo y va a pasar en México. Y será con una dureza tremenda que se reflejará en vidas perdidas, en permanencia dentro de hospitales -los que alcancen lugar-, respirando con máquinas, suplicando por un medicamento o celebrando funerales.

 Lo que acontece en Europa es una lección y una advertencia: hay que ganarle al tiempo. Acá, en Francia como en España e Italia, las tres naciones europeas más azotadas por la pandemia, se tomaron decisiones demasiado tarde, entre el 10 y 15 de marzo, cuando los expertos sostienen que debieron aplicarse al menos mes y medio antes, en febrero. Se perdió tiempo y en México se está perdiendo mucho más.

 ¡Rebélense! El voluntarismo de un gobernante en medio de la tragedia que amenaza es también mortal. Miren si no es increíble: México pasa a la Etapa 2 de la pandemia, pero el presidente se niega a decretar la emergencia nacional, a cerrar fronteras, a mandar a la población a sus casas, emitir un plan de apoyo financiero al salario y a las empresas, medianas y las pequeñas especialmente, y avituallar centros hospitalarios. Nada de eso.

 Los mexicanos no deben atenerse a esas tardías decisiones. La vida está en peligro y no es propaganda alarmista ni el fomento del pánico, es la advertencia basada en lo que ya está pasando en otros lugares. Son pocos los que desde la semana pasada comenzaron a rebelarse. Unos cuantos empresarios, contadísimos alcaldes y algunos gobernadores han dispuesto medidas timoratas de protección epidemiológica. Insuficientes, por supuesto, y, lo peor, desobedecidas por la mayoría de la población. Hay que rebelarse, la ciudadanía debe entrar al quite cuando falla el gobierno. Todos deben desplegar acciones para cuidarse si la autoridad no lo hace. ¡Distánciense, desinféctense! Hay que parar la cadena de contagio y la única forma de hacerlo hasta el momento es no exponerse ni a ser infectado ni a infectar. ¡Enciérrense! No deben esperar a que el gobierno lo pida, ellos ya dejaron de velar por la población y están estirando la liga para zafarse del asunto.

Y ¡CASTIGUEN!

 En este momento hay que guardar y guardarse para resistir a un enemigo invisible, pero mortal. Después vendrá el tiempo de cobrar las facturas a esos servidores públicos que tomaron a broma la salud de todos, que hicieron chistes y se rieron cuando el peligro  se cernía. Vendrá el tiempo, ya pronto, de lanzar piedras al río.  No olviden las lecciones históricas tras la hecatombes humanitarias, los mexicanos repudiaron al régimen que no supo o no quiso salvaguardar al pueblo ni atenderlo en la desgracia.

 Luego del terremoto de 1985, el PRI fue repudiado y vencido en las elecciones de 1988 aunque arrebató con un fraude, pero fue el principio de su fin. Tras el sismo de 2017, al año siguiente, en el 2018, el mismo tricolor fue echado del poder. Ahora, toca evaluar y, en su caso, escarmentar al indolente gobernante surgido de Morena. No hay fecha que no se llegue.

 ¡Escarmiéntenlos! Lo mismo alcaldes, gobernadores, diputados, senadores y todos aquellos que teniendo una encomienda popular se rieron, lucraron y bromearon mientras el pueblo temblaba de miedo. Los estultos convenencieros dirán que no hay que “politizar” la tragedia. “Politizar”, palabra estúpida -por no decir más- porque el hombre hace política en todos sus actos de vida y la política se ejerce en todo momento.

 Lo reprobable es que se haga lucro partidista -que se ‘partidice’, pues-. Por supuesto, evaluar todo lo hecho o lo no hecho con la crisis epidémica es un asunto de política.  Nadie debe dejarse engañar por los que recurrirán a esta retórica para justificar sus negligencias y omisiones. La política y la salud es tarea de los que están vivos. Evaluar, reconocer y castigar es parte de la democracia y también un asunto sanitario porque habrá que resanar la vida pública cuando pasen estos días negros.

 Ya lo han dicho muchos paisanos que radican en Europa, Asia, Estados Unidos, que México se ve tan endeble no solo por su paupérrimo sistema sanitario sino por sus gobernantes irresponsables. Los que viven la pandemia en tierras ajenas suplican para que no se repitan los errores y todos coindicen en alertar lo que se avecina. A la distancia hay temor por los estragos que ocasionará la pandemia en México.

 Este espacio se une a ellos: ¡reaccionen!, ¡rebélense!, ¡enciérrense!, ¡cuídense!, y después ¡castiguen! México no es ajeno a las desgracias y hoy nuevamente habrá que echar mano de la resistencia y de la resiliencia -reponerse y seguir- pero todo esto será imposible si antes no hay reacción, rebelión y autoprotección. No hay tiempo que perder, no esperen a los indolentes gobernantes. ¡Reaccionen!

PRONÓSTICO EN CURSO

 Las cifras del miedo siguen acumulándose: Francia registró 240 muertos en las últimas 24 horas para sumar 1 mil 100 en total y 22 mil 300 infectados. Ha causado pavor la muerte de 16 ancianos en un asilo del barrio 12 de París donde otros 81 también están infectados. En Italia otro récord fatal: 743 fallecidos en las ultimas 24 horas para hacer un total de 8 mil 820 y 54 mil 030 enfermos.

En España en el último día º 514 personas, en total hay 2 mil 937 fallecidos y 41 mil 900 enfermos. El dato alarmante de la península ibérica es que hay 5 mil 400 trabajadores de salud infectados. Otro campanazo de alerta es que Estados Unidos ya es el tercer país con mas infectados por el Covid-19, después de China e Italia, con 49 mil 748 personas, aunque hay apenas 600 fallecidos. Lo pronosticado se cumple: EU es el gran imán de la pandemia y pronto en América se tendrá el epicentro de la misma.