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CDMX.- Un video compartido cientos de miles de veces en redes sociales muestra a un supuesto científico que asegura que el nuevo coronavirus puede ser curado con dióxido de cloro, una sustancia que resulta de mezclar clorito de sodio, agua y ácido clorhídrico, y que es comercializada con el nombre de CDS (protocolo de dióxido de cloro) o una versión casera denominada MMS (Solución Mineral Milagrosa). Sin embargo, no está comprobado científicamente que estas sustancias curen el nuevo coronavirus. Autoridades sanitarias de varios países y expertos consultados por AFP Factual alertan que su consumo puede ser perjudicial para la salud.
“He publicado la solución con el dióxido de cloro, no el MMS, el CDS para hacerlo bien claro, es una solución del CDS que se produce desde el MMS, todos pueden hacerlo en casa (…) hemos podido ver que a los dos días con el dióxido de cloro hay una remisión total de los síntomas (COVID-19)”, señala un hombre llamado Andreas Kalcker en un video compartido más de 239.000 veces en Facebook.
Este explica que el consumo oral de dióxido de cloro aumenta el oxígeno en la sangre y en los pulmones, y desnaturaliza el nuevo coronavirus erradicando su propagación.
Kalcker, presentado en otros videos sobre esta cuestión como científico, asegura que existe algo detrás para que desacreditar la investigación con el CDS y que “naturalmente hay alguien que tiene una intencionalidad, si esta intencionalidad es hacer dinero, quedarse con el mundo o reducir la población mundial como estaba escrito en la piedras de Georgia, esto se tendrá que ver”.
El mismo video ha sido replicado al menos 52.000 veces por otros usuarios en esta misma red social (1, 2, 3, 4, 5, 6) y en Twitter (1, 2, 3), algunos de ellos para vender el MMS. Mientras que en YouTube, la entrevista acumula más de 242.000 reproducciones bajo el título: “Andreas Kalcker – Científico alemán denuncia la censura por tener la solución para el Coronavirus”.
En la entrevista, Kalcker afirma también que el “Instituto Pasteur tiene una patente sobre el coronavirus”. “Cuando tu tienes una patente sobre el coronavirus, sobre una entidad viva, esta entidad viva tienes que haberla producido [sic]”, asegura. El equipo de verificación de la AFP ya abordó esa cuestión. En esa ocasión, Vincent Enouf, director adjunto del Centro Nacional de Referencia (CNR) para virus de infecciones de sistemas respiratorios del Instituto Pasteur, explicó que patentar un virus no significa crearlo, sino “proteger su descubrimiento”, en especial su codificación genética para estudiarlo.
Otros videos similares donde el presunto científico alemán argumenta que el dióxido de cloro cura el nuevo coronavirus también circulan en redes sociales (1, 2, 3). En uno de ellos, Kalcker muestra supuestas pruebas de la efectividad e inocuidad de esta sustancia, en particular mediante una supuesta filmación de glóbulos rojos cuando es inyectada.
Kalcker ha sido objeto de varias investigaciones y denuncias por hacer publicidad engañosa de este producto, recientemente por las autoridades españolas y por el Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA), años atrás.

¿Qué son el MMS, el CDS o el dióxido de cloro?
Aunque en ocasiones estos tres productos son usados como sinónimos, no lo son. AFP Factual contactó vía correo electrónico a Xavier Giménez Font, profesor titular del Departamento de Ciencia de Materiales y Química Física y miembro del Instituto de Química Teórica y Computacional de la Universidad de Barcelona, el cual explicó que la Solución Mineral Milagrosa (MMS) es una “mezcla de dos compuestos: el clorito sódico y ácido cítrico. La primera es un sólido granuloso blanquecino, mientras que el segundo es un ácido débil muy presente en ciertos alimentos”, como el jugo del limón o la lima.
Giménez hizo referencia un texto de su autoría titulado ¿Por qué el MMS no puede curar la COVID-19?, en el cual aclara que el famoso dióxido de cloro se obtiene de disolver el MMS (clorito de sodio más ácido cítrico) en un vaso de agua y suele beberse.
Asimismo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que el MMS puede conocerse con otros nombres como solución maestra, suplemento mineral milagroso y solución de purificación de agua (WPS, por sus siglas en inglés).
Por su parte, el CDS o protocolo de dióxido de cloro genera también dióxido de cloro y, según Andreas Kalcker, este producto está compuesto por un mezcla clorito de sodio, pero en lugar de usar ácido cítrico se usa ácido clorhídrico. También se disuelve en agua.
“El dióxido de cloro (ClO 2 ) es un gas de color amarillento que, hasta la fecha, no está introducido en la farmacopea convencional como principio activo, aunque se utiliza de manera obligatoria para desinfectar y conservar las bolsas de sangre para transfusiones. También se usa en la mayoría de las aguas embotelladas aptas para el consumo, puesto que no deja residuos tóxicos; además de ser un gas muy soluble en agua y que evapora a partir de los 11 ºC”, detalla el autor en su sitio web.

Daños a la salud
Daniel Pérez, epidemiólogo del Hospital de Infectología de La Raza en Ciudad de México, aseguró a AFP Factual que el dióxido de cloro es una agente efectivo para prevenir el esparcimiento del coronavirus, pero sólo en superficies o en agua. Inyectar, respirar o ingerir soluciones con este producto químico puede causar efectos adversos a la salud.
“El clorito de sodio y el dióxido de sodio son sustancias muy corrosivas, el clorito al ponerlo sobre piel sana produce quemaduras químicas. Inhalarlos, inyectarlos o consumirlos pueden generar daños a la salud, ni hablar de ingerirlo porque pueden causar una intoxicación”, advirtió.
Por su parte, Cristian Paredes, docente de Química y Farmacia de la Universidad Católica en Santiago de Chile, afirmó al equipo de AFP Factual que el dióxido de cloro es usado para potabilizar en el agua que bebemos o que usamos en el hogar, porque “es monitorizado constantemente en las plantas potabilizadoras”. Pero no es recomendable su uso inyectado o por vía oral porque en dosis no controladas puede causar hasta la muerte.
“Por el lado más químico, la sustancia está muy emparentada con el hipoclorito de sodio (cloro, lavandina o lejía) y puede producir el mismo daño a los tejidos, si de por sí el cloro comercializado es capaz de generar daños en el tejido de las manos, ingerido puede ser altamente dañino, dejando secuelas graves o incluso la muerte”, ahondó.
Eduardo Tobar, médico de la Unidad de Pacientes Críticos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, aseguró que esta sustancia puede ser venenosa al contener un alto grado de cloro y que su venta se debe a “un poco de gente que se aprovecha para sacar dinero”, dijo a AFP Factual.
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que de momento, “no hay ninguna vacuna ni medicamento antiviral específico para prevenir o tratar el COVID-2019”.

Los riesgos
Xavier Giménez Font señaló al equipo de verificación de la AFP que “el MMS y el CDS no cumplen ninguno de los requisitos para ser un buen candidato como medicamento: ni es específico (mata los organismos malos y los buenos), y es peligroso (un fuerte oxidante)”.
“Atacan a toda materia orgánica que se encuentran en su recorrido a través del esófago y estómago. Podrán entonces atacar bacterias y otros patógenos que se encuentren ahí, incluidos todos aquellos microorganismos que necesitamos, pues su función es necesaria. Pero atacarán también las mucosas, principalmente proteínas, que protegen las paredes de los órganos, y continuarán hacia las células”, explicó.
Esto se traduce, según el científico, en problemas como náuseas, vómitos y fallo celular, así como una disminución en el recuento de glóbulos rojos que puede desencadenar en anemia.
“En una de las filmación de Kalcker se puede ver como el líquido inyectado (dióxido de cloro) aparta los glóbulos rojos, y este razona que cómo sólo se apartan y no se deshacen al instante, los glóbulos rojos no sufren ninguna alteración, ¡como si la metahemoglobinemia se pudiera ver a simple vista! El impacto sobre los glóbulos rojos se nota sólo fisiológicamente, puesto que dejan de transportar oxígeno en sangre”, contrastó.
Sobre las declaraciones de quienes alegan en redes sociales que estos productos son efectivos en el cuerpo humano, Giménez Font especificó que “del mismo modo que ocurre con muchas infecciones, el sistema inmunológico es capaz de luchar y vencer al agente vírico invasor por sí mismo y sin medicación”.
Por tanto, dijo que aunque puede haber estudios que usen estas sustancias contra el coronavirus, la única forma de conocer su efectividad es con el método científico, probándola con grupos de control, y demostrar que su efecto es superior a la capacidad natural del organismo de recuperarse y al efecto placebo.
“Desde la aparición de los primeros biocidas, hace más de 100 años, se ha estudiado siempre su acción bactericida y antiviral en el cuerpo, y siempre, en todos los casos, no ha habido efectos. Por este motivo cuesta encontrar evidencias de ello, puesto que no se publican los resultados que demuestran que una determinada substancia no cura”, ahondó.
La Policía Nacional de España advirtió que “se ha detectado la creación de más de un millón y medio de cuentas en redes sociales relacionadas con el COVID-19, perfiles dirigidos exclusivamente a manipular o crear contenido spam”. Entre ellos, quienes promueven los beneficios de una combinación conocida como MMS o Suplemento Mineral Milagroso.

Advertencia
Antes de la aparición del SARS-CoV-2, a finales de 2019, el uso del clorito de sodio y el MMS ya se recomendaba en redes sociales (1, 2, 3) y ha sido un tema controversial en medios de comunicación (1, 2, 3, 4) por supuestamente curar otras enfermedades, como el autismo, el cáncer, el sida o la hepatitis. Autoridades sanitarias de diferentes países alertaron ya entonces sobre los riesgos de ingerir estas sustancias.
En Estados Unidos, la FDA advirtió que se habían reportado problemas de salud tras el uso de el MMS o de productos derivados del cloro para tratar alguna enfermedad ya desde 2010, y aseguró no tener “conocimiento de ninguna investigación que demuestre que estos productos sean seguros o eficaces para tratar enfermedad alguna”.
De nuevo en 2019, esta autoridad sanitaria apuntó que “la solución mineral milagrosa y otros productos similares no están aprobados por la FDA, e ingerirlos es lo mismo que beber lejía”.

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