Por Andrés Timoteo   /  columnista

Hablando del Sur, pero de una persona, la zacatecana radicada en esa zona, Rocío Nahle García, senadora con licencia por Veracruz y actual secretaria de Energía a quien ya no la aguantan en el Gabinete Federal. Es cierto, aun goza del respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador y de algunos altos funcionarios como Manuel Bartlett, director de la CFE, y del consejero presidencial, Julio Sherer, pero va de pifia en pifia, lo que le ha canjeado el rechazo de los que sí entienden de política energética y de los grandes inversionistas privados del sector.

Según el periodista Mario Maldonado, especialista en temas económicos, Nahle y el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Octavio Romero, “no se pueden ver ni en pintura” pese a que algunos manejan la especie de que Romero es posición de la primera. No, no se llevan bien asegura el columnista de El Universal quien tiene contactos de primer nivel en el gabinete lopezobradorista.

El origen de la disputa, según relata en la columna “Historias de negocios” del viernes pasado (https://urlz.fr/98Wr), fue que Nahle García engañó a López Obrador sobre el costo y viabilidad de la refinería que se construirá en Dos Bocas, Tabasco. “Nahle le metió en la cabeza al presidente que su construcción era viable y que podría hacerse en tiempo récord, pero los técnicos de Pemex –los que conocen las entrañas de las refinerías– la aterrizaron a la realidad: ni costará 6 mil millones de dólares ni se podrá hacer en tres años, mínimo costará el doble y tardará cinco años en levantarse”.

La secretaria de Energía no se tomó la molestia de hacer un análisis profundo y serio sobre tiempos y costos del proyecto en Dos Bocas y metió en un brete a todo el Gobierno Federal. Nahle se basó, dice el columnista, solamente en un viaje que hizo a la India para visitar la refinería más grande del mundo, la cual sí se construyó en 36 meses con un costo de 6 mil millones de dólares, pero obvio, el detalle importante que el complejo de Jamnagar llevaba varios años planeándose.

La disputa se abonó por la injerencia de Rocío Nahle para colocar a recomendados de ella y su marido en el organigrama de la paraestatal. “La gota que derramó el vaso fue un oficio enviado por Nahle a Romero el 22 de enero, en el cual le ordenó designar a José Manuel Rocha Vallejo al frente del Sistema Nacional de Refinación, encargado de la rehabilitación de las seis refinerías existentes y del proyecto de Dos Bocas. Rocha Vallejo es un paisano de Nahle y muy amigo de su esposo José Luis Peña Peña”.

Por cierto, Rocha Vallejos ha sido acusado de actos de corrupción en Coatzacoalcos – acotación de este texto, no de Maldonado-. “En otro oficio, fechado el 23 de enero, giró instrucciones directas a Octavio Romero para que dé prioridad y atención a los proyectos relacionados con la refinería de Dos Bocas, donde también tiene una gran injerencia otro conocido de la secretaria y de su esposo: José Alberto Celestinos Isaacs. La intervención de la secretaria de Energía en Pemex raya en lo ilegal, pues la dependencia que encabeza no tiene facultades para nombrar y quitar funcionarios de la empresa productiva del Estado”, cita el columnista.

El tráfico de influencias, las ocurrencias -como arremeter también contra las calificadoras internacionales y el pésimo manejo por la crisis de desabasto de gasolina-, la injerencia indebida de funciones, su falta de preparación en el tema energético y las mentiras que llegan a significar riesgo en miles de millones de pesos, han hecho que en el altiplano inicien las apuestas para ver hasta cuándo la mantiene López Obrador en el cargo. Bueno, eso dicen los más sensatos ya que otros aseguran que ser ladina es la mejor cualidad de Rocío Nahle para mantenerse en la “Cuarta Transformación” haciendo de las suyas.