Alejandro Solís
Columnista

La política pública no solo es cosa de buenos, malos, santos, demonios, ingenuos o pecadores. Es un instrumento del ejercicio del poder de Estado, para conservarlo por las malas por las buenas.
El Estado es un mega súper operador del sistema internacional capitalista, cuya primera finalidad es el de reproducir las relaciones sociales de propiedad e iniciativas egocéntricas. Otros piensan que la propiedad de los grandes medios de producción debe ser colectiva, al ser incompatibles los deseos personales, con los de la sociedad incluyente de todos los individuos.
Quienes cavilan de una manera, de la otra, o mezcladas, tratan de ser los primeros en llevar el agua para su molino. La mayoría fracasa por malos cálculos financieros y de penetración de sociedades y mercados; tardíamente topan con la cruda realidad de ser cooptados por redes monopólicas que a base de sobreprecios, devaluación, deudas, quiebras y golpeteos aun entre amigos, se apropian del patrimonio personal y público.
Tres grandes tendencias políticas destacan: liberales, conservadores y revolucionarios contestatarios. A estos se les guisa aparte.
Los primeros y sus derivados, entre ellos los neoliberales, llevaron sus principios a extremos inauditos, abusando no solo de la cooptación financiera del dinero circulante y del patrimonio atesorado: legalizaron, endosaron y/o empeñaron negocios sucios, como el caso de Etileno XXI, empresa ligada a Idesa, propiedad de la familia del ex titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes Javier Jiménez Espriú y filial de Braskem/Odebrecht.
Los deberes de “ley” son irrenunciables, por lo que no cumplirlos obliga a dirimir el conflicto ¡en tribunales internacionales! Así de rataplán es el sistema, que no duda en rematar soberanías.
LuchaDeClasesChipDeLaHistoria. Para sus fines, la sociedad ha ido decantando en clases sociales antagónicas y no antagónicas, que así se tratan: a chingadazos, palmaditas y/o besitos cuando pueden o según el caso.
En todos los bandos se van formando dirigencias capaces de agrupar a otros de manera temporal, consistente, o, trascendente. Las primeras se conocen como vanguardias de coyuntura; los segundos vanguardias revolucionarias. Las últimas, vanguardias históricas. Como el partido comunista cubano.
Todos los partidos políticos mexicanos han sido de coyuntura; ninguno revolucionario, aunque así se autodenominen algunas de las organizaciones creadas por el Estado, desde el PNR, el PRI, PAN, PRD, hasta la fantasmal Morena. En la sociedad capitalista en lugar de organizaciones históricas se prefiere planear empresas dedicadas a la política pública.
El reformismo es uno de sus geniales proyectos, creado a partir de darle chance a la oposición domada de participar en el poder, arrastrando millones de cándidos a su abrevadero sin saber, siquiera, que cada voto sumado significa dinero. Con tan solo participar en el juego electoral, este tipo de empresas gana, aunque pierda.
De éstos, Morena es un supuesto socialista izquierdista para borrar de la memoria colectiva su alternativa gobernante con el argumento de ser caóticos, como hemos visto en dos años de gobierno de cuarta transformación. Defecto que es exagerado por sus oponentes, con dos intereses: festinar que todo en el pasado fue menos peor y borrar de la memoria colectiva su responsabilidad sobre el caos social, para volver al poder con otros rótulos propagandistas.
LaCrisisEsDeSuPropiedad. El capital está siempre en crisis recurrentes y constantes, sea de sobreproducción, seguridad, económicas, comerciales, políticas, ideológicas. Algunas son leves, otras laxantes; de repente tiene crisis generales y una muy complicada es la llamada “crisis general y última de capital”.
Al mirar la cruda realidad para tratar de captar porqué y cómo sobrevivir a la crisis, topamos con perplejos posibles de resolverse, otros de alivianarse y algunos sin solución.
Cuando usted tope con un dilema trascendente, sea usted comprensivo: nada de lo que hemos vivido se compara con lo que vivirán nuestros hijos y sus descendientes inmersos en la crisis del capital, ampliada por la 5G de las super veloces y macro interconectadas redes digitales, que han sacado -ya- del mercado a millones de empleados y trabajadores y destruido profesiones.
Un dilema es la educación de quienes un día ejercerán algún rol social, cuando ya, hoy, en la frontera de la 5G muchas profesiones han sido desechadas por programas de computación.
Aun así, no sería difícil trazar un programa de estudios que permita la capacitación técnica y/o formación profesionista, profesional y, en los mejores casos, especialista, con maestría y doctorado, con conocimientos, habilidades y destrezas resolutivas, preventivas y proyectivas.
Pero, perdidos en una sociedad caótica, egoísta, ¿quién tiene la seguridad en la prevención del devenir? Ni siquiera la oligarquía, presa de contradicciones.
SinLímites. Otro de los recursos para continuar desfalcando en medio de la crisis son las compras a presente, con pagos a futuro. Qué tontería esa de gastar dinero aun no devengado, activando el consumismo con tarjetas de crédito personales. En el ámbito nacional, la obligación de los Estados y sus gobiernos ocasionales es el gasto deficitario y la contrata constante de deuda.
Todos tienen que pedir prestado, porque todos tienen que apoquinar intereses, además, con anatocismo o pago de intereses sobre intereses que hace del préstamo inicial, una cadena de amarguras eternas.
La pandemia, entre muchas cosas, nos permite apreciar a escala mundial -aun no aceptada por la mayoría de gobiernos, entre ellos el mexicano- la envergadura de la crisis general y última del capital.
Por ello, otra vertiente de análisis de la realidad nacional incluye la variante gobernante de AMLO y Morena con su doblez de discurso, capaz de ofrecer a la par bienestar a los pobres y a los ricos.
VerdaderoLegadoDeAMLO. Más grave que las contingencias sociales, biológicas y educativas es la desorganización social inducida a propósito por los regímenes presidencialistas, como el presente, tan ligado a los intereses de los supremacistas gringos, representados por Trump.
El caos del partido gobernante, Morena, resulta del desinterés oligarca porque la sociedad disponga de una legítima organización social opositora, coincidente con la posición de López.
El hecho de que haya pasado el tiempo sin poderse poner de acuerdo para elegir a sus dirigentes, así como la aceptación sumisa de que sea un órgano descalificado -el INE- quien organice la consulta telefónica abierta a miembros e interesados en participar ¡en la elección del presidente y secretario general del partido gobernante!, ejemplifica su dependencia de Estado.
Esta “consulta” aceptada por Obrador, de resultados tamizados enunciados, pues gana quien cuenta y canta los votos, demuestra que Morena es una bola rejuntada para el propósito logrado: legitimar una promesa supuestamente socialista, desgastarla, descalificarla y quemarla.