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Seguridad y salud en la pandemia

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  • A raíz de la pandemia, la reducción en los delitos se debió a que la gente ya no se encontraba en el espacio público debido al confinamiento en casa y las operaciones detenidas de las empresas, lo cual originó que la delincuencia tuviera menos oportunidades

Martín Espinosa
Columnista

Más allá de la retórica oficial y sus generalizaciones discursivas, la realidad nos “golpea la cara” todos los días con acontecimientos que nos recuerdan que, durante años, el Estado no ha sido capaz de brindar a sus ciudadanos soluciones eficaces para contrarrestar la descomposición que el país ha sufrido en estos dos derechos humanos tan elementales.
Las más recientes cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública sobre el drástico descenso de delitos en México sí reflejan la realidad en la mayoría de los casos, con algunas excepciones, pero no las causas. Es decir, a raíz de la pandemia, la reducción en los delitos se debió a que la gente ya no se encontraba en el espacio público debido al confinamiento en casa y las operaciones detenidas de las empresas, lo cual originó que la delincuencia tuviera menos oportunidades.
Según el experto Alejandro Desfassiaux, presidente de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, la disminución de los delitos no obedece a la aplicación de una política pública adecuada o a una nueva estrategia implementada por el gobierno federal en materia de seguridad pública; es más un tema circunstancial por la misma crisis sanitaria con la que nadie contaba, incluyendo los delincuentes.
Desfassiaux argumenta que, durante el periodo de confinamiento, la mayoría de las ONG en México no pudieron realizar trabajo de campo ni generar encuestas a profundidad para contrastarlas con los datos oficiales; sin embargo, la mayoría de sus aproximaciones estadísticas coinciden con las cifras presentadas, lo que nos brinda certeza de cómo se comportó la inseguridad durante el periodo de aislamiento.
Lo que sí podemos contrastar con las declaraciones de las autoridades es que algunos delitos de alto impacto aumentaron significativamente, a pesar del confinamiento: homicidio doloso, violencia intrafamiliar, feminicidios y desapariciones forzadas.
Los homicidios dolosos crecieron un 3.26% en el 2020. En los primeros cinco meses del año se registraron 14,631 víctimas de asesinato, un aumento respecto de los 14,169 casos en el mismo periodo de 2019, según datos del SESNSP. En contraparte, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) reportó un total de 308 feminicidios de enero a abril de este año, cuando en 2019 fueron 305 las víctimas.
La organización México Social documentó que durante el primer trimestre de 2020 se presentaron 63,104 denuncias por delitos contra la familia, lo que significó un 20.7% más respecto del mismo periodo de 2019. Como un ejemplo a destacar, en el Estado de México la violencia intrafamiliar aumentó en un 60 por ciento. Durante los dos primeros meses de confinamiento, las solicitudes de ingreso en los refugios para mujeres en México aumentaron 50%, además de que se incrementó en 77% el número de mujeres que están siendo atendidas en comparación con el mismo periodo de 2019.
En materia de salud, hoy todo se centra en la atención al covid-19. Tomo como ejemplo el convenio recientemente firmado entre los gobiernos federal (Insabi) y el de Oaxaca, que encabeza Alejandro Murat Hinojosa, para hacer del estado un ejemplo de atención sanitaria a nivel nacional.
El gobernador Murat Hinojosa y el director general del Instituto de Salud para el Bienestar, Juan Antonio Ferrer, acordaron fortalecer las acciones en atención a la salud de la población oaxaqueña ante la contingencia sanitaria, particularmente con la ampliación de 25 a 42 camas del Hospital de Especialidades de Juchitán de Zaragoza, convertido en unidad covid-19. Además, se incorporarán 450 médicos para la atención en el estado de Oaxaca y, de esta manera, lograr que la salud de las y los oaxaqueños sea un ejemplo a nivel nacional.
En los más de 500 Centros de Salud de la entidad se contará con un médico, enfermera y promotor de la salud, y de manera coordinada con el gobierno de Oaxaca se incorporará a las parteras tradicionales para ayudar en el nacimiento de niñas y niños y, con ello, reducir la muerte materna en la entidad. Se brindará infraestructura, equipo, instrumental médico y medicamentos de calidad que permitan atender a la población oaxaqueña.
Replicar este esquema a nivel nacional ayudará, sin duda, a enfrentar con mayor eficiencia los tiempos complejos que hoy vive el país.

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