Por Andrés Timoteo  /  columnista

Como jefe político en la entidad, el gobernador Cuitláhuac García tiene que hacer una reestructuración de su gabinete y de sus operadores en el Poder Legislativo, para que haya viabilidad y autoridad en el resto de su gestión, ya que los sus actuales operadores demostraron una ineficiencia tremenda. Hay crisis política en el Gobierno Estatal, de eso no hay duda y el mandatario debe superarla con decisiones firmes.

De no hacerlo, corre el riesgo de enfrentarse a la parálisis legislativa cuando envíe al Congreso Local iniciativas de ley o proyectos que requieran una mayoría calificada. El saldo de lo sucedido en estos días es devastador ya que Pozos Castro y el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Javier Gómez Cazarín ya no son interlocutores válidos con la oposición parlamentaria.

Ninguno podrá sacar adelante reformas importantes para las que se necesiten esos 34 votos. Sus pifias –impericia en el cabildeo, intentos burdos de soborno y hasta amenazas abiertas- le dieron un arma atómica a los opositores:  la unidad, juntándose para atajar cualquier posibilidad de que haya mayoría calificada cuando la requieran los morenos y así frenar todo lo que venga de Palacio de Gobierno.

Y ya de entrada el menú es abundante los candidatos a las magistraturas vacantes del Tribunal Superior de Justicia del estado (TSJE), el Plan Veracruzano de Desarrollo, el Presupuesto de Egresos anual, las reformas constitucionales y lo que se acumule.

La única forma que el Gobernador evite que detengan todo lo que proponga al Poder Legislativo es sustituir a los presidentes de la mesa directiva y de la Jucopo por otros  que al menos sean escuchados por la oposición y tengan la mínima capacidad de cabildeo.

El tercero que debe ser llevado al patíbulo es Patrocinio Cisneros Burgos, secretario de Gobierno pues ya lleva varios entuertos que han resultado en desprestigio para el mismo Gobernador García Jiménez. Antes, fue el responsable de que los pobladores de Chinameca impidieran la construcción de un relleno sanitario lo que afectó el compromiso presidencial de clausurar el basurero Las Matas en Minatitlán.

Por culpa de Cisneros, al Gobernador le gritaron en la asamblea publica de Chinameca y lo obligaron a cancelar el proyecto de manera ominosa. Ahora también es el responsable del fracaso legislativo pues él encabezó desde el inicio la cruzada para remover al fiscal, hasta poniendo fechas fatales para hacerlo. Peor aún, habrá denuncias penales por las amenazas contra diputados que involucran al gobierno de López Obrador.

Los amagó diciendo que serían golpeados “desde México” y en breve el escándalo de una represión y hostigamiento podría recaer en el tabasqueño al que acusarían de autoritario.  Vaya, lo que debió tejer en filigrana, usando hilo de seda y agujas milimétricas, Cisneros lo hizo con arpones y cuerdas de pita acabando todo en un desastre.

Ante los rumores de que había presentado su renuncia, el fin de semana, el propio Patrocinio Cisneros divulgó en su cuenta de Twitter que seguía en el gabinete, pero hasta para eso es disparatado porque es algo que no le corresponde. Mantenerlo o removerlo es facultad del Gobernador. Con esta coyuntura de crisis política, el mandatario estatal tiene la oportunidad de deshacerse de esos colaboradores tan ineficientes e ineficaces Ya no le sirven como operadores y conservarlos solo le traerá más calamidades.