LAVADEROS Y TENDEDEROS

Mientras el Partido Revolucionario Institucional (PRI) aplica el método del “dedazo” para la colocar a los contendientes en la justa electoral que se avecina, en Acción Nacional se libra una batalla interna. Cómo nunca, los panistas están envueltos en una especie de guerra intestina y ya nadie hace caso a la tradición –llevada a los estatutos- de no ventilar los asuntos internos ante la prensa. La ropa sucia que los azules siempre lavaban en casa ahora la refriegan ante todos y la colocan en el tendedero mediático. Los chismes de lavadero entre los azules acaparan el morbo de todos.

Lo anterior no es porque los panistas sean muy democráticos y permitan el debate interno de ideas sino porque están infiltrados. No es fortuito que los pleitos de lavadero se den en aquellas plazas donde el panismo tiene amplias posibilidades de triunfo tanto en las diputaciones como en las presidencias municipales. Para los azules sería muy fácil echar mano a la disciplina que los caracterizaba y cerrar filas en torno a los aspirantes más aventajados pero no lo hacen. ¿Por qué? Como se dijo líneas arriba, hay una intromisión externa para propagar la discordia y debilitar al partido. También se cumple lo que se advirtió desde hace meses, desde Palacio de gobierno se intenta “sembrar” candidatos a modo con el fin de desempedrar el camino a los abanderados del tricolor.

Los municipios y distritos de Córdoba, Boca del Río, Veracruz, Xalapa y Coatzacoalcos son las sedes más disputadas y donde el tricolor está sumamente debilitado por eso se recurrió a la estrategia fue infiltrar a la oposición para detonar bombas internas y conseguir oponentes blandengues. Ya se logró “reventar” –así le dicen en el argot político- al Partido de la Revolución Democrática (PRD), al que le provocaron el aborto de su alianza con los blanquiazules, le tumbaron la dirigencia y le impusieron un consejo político. Ese instituto político en Veracruz ahora se llama el Partido de la Revolución Fidelista (PRF) pues el que lo comanda es el innombrable.

Ahora van con los panistas y para eso azuzaron a que se agarren a pellizcos, sombrerazos, escupitajos, patadas voladoras y piquetes de ojo. Lo que son las cosas, Córdoba es una de las plazas que ha dado la nota en todo el estado y ahí hay dos personajes que tienen la mano metida hasta la cocina del PAN. Uno es un ex priista, Miguel Ángel Yunes Linares y el otro, un panista arrepentido, Gerardo Buganza Salmerón. Ambos fueron aliados en el 2004 cuando el primero todavía no se afiliaba al PAN y el segundo era el abanderado azul a la gubernatura pero hoy son enemigos jurados.

Yunes representa a su familia y a su proyecto político mientras que Buganza representa al proyecto del gobierno estatal, y aún peor, al proyecto del ex gobernante, aquel que no debe ser nombrado. Ya las fichas de cada uno están sobre el tablero político y golpeándose mediáticamente. Cuentan los bien enterados que Buganza le ofreció mucho dinero y retazos de poder al restaurantero Tomás Ríos Bernal para retirarse de la contienda por el Ayuntamiento o en su caso dejarse ganar si es que lo nominan como candidato panista pero éste lo rechazó pese a que mantenía con el ahora funcionario estatal una vieja amistad desde que encabezaron el primer ayuntamiento azul en la Ciudad de los Treinta Caballeros.

Ante eso, Buganza optó por sacar su “caballito de batalla” que permanecía agazapado en el panismo y que por estrategia renunció al partido en el 2010. De esta forma, Mauricio Duck Nuñez – que le hace honor a su apellido pues ahora se hace “pato” en el panismo cuando su corazón ya lo pintó de rojo- hoy se levanta en armas y lanza obuses declarativos contra los que se le atraviesan en el negocio de vender la plaza. El dinero y el amor no se pueden ocultar, reza una máxima y el señor Duck lleva un sello en la frente.

¿En que terminará el pleito? Todo dependerá si la dirigencia nacional del PAN se sienta a esperar que en la aldea se despedacen –como lo hicieron los dirigentes perredistas- o aplica la disciplina para evitar que se les vaya de las manos la victoria que anticipan las mediciones demoscópicas. Ojo, en Córdoba se puede repetir lo que aconteció en el 2010 cuando los panistas también fueron infiltrados y traicionaron al entonces candidato a la alcaldía, el empresario José Abella García. Los que en ese tiempo vendieron la elección cordobesa estaban comandados por Alejandro Vázquez Cuevas, que salió bien pagado, según sus allegados, por el entonces gobernante estatal, el innombrable. En esa vendimia también tomó mano Buganza Salmerón.

También en un lavadero también se ha convertido el jaloneo panista en Boca del Río donde hay dos precandidatos a la alcaldía. Uno es Miguel Ángel Yunes Márquez, ex alcalde del mismo municipio, ex coordinador estatal del programa Oportunidades e hijo de Yunes Linares. El otro es el abogado Sergio Vaca Archer, hijo del prestigiado abogado y ex diputado federal y local, Sergio Vaca Betancourt. En los últimos días acaba de trascender que Vaca Archer recibe apoyo de dos operadores enviados de Xalapa –por el priismo, claro- para tratar de imponerse a Yunes Márquez.

Es más, se filtraron a la prensa grabaciones y videos sobre los funcionarios priistas haciendo negociaciones para comprar el voto de los militantes activos para las elecciones internas que se realizarán el próximo domingo. También hay un video del mismo Vaca Archer y una grabación de un regidor panista del Ayuntamiento de Boca del Río, Leobaldo Hernández que ofrece 5 mil pesos a un militante para ir sufragar por Vaca. La cifra la eleva a 8 mil si el militante no se presenta en la asamblea y la sube hasta 10 mil si además de no acudir a la votación, les entrega su credencial de elector.

¿Quién tiene la chequera suficiente abultada para pagar esas cantidades dinero y quien la capacidad de hacer el fraude con elecciones recogidas a los militantes?, todos saquen sus propias conclusiones. En el puerto de Veracruz las cosas van por el mismo rumbo. La elección del domingo próximo para seleccionar al candidato a la presidencia municipal también se podrá explosiva. Por un lado está el empresario constructor y diputado federal con licencia, Rafael Acosta Croda, sobrino del ex gobernador Agustín Acosta Lagunes y por el otro, el diputado local con licencia y ex presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Oscar Lara Hernández.

Acosta Croda es apoyado por el grupo de Yunes Linares y Oscar Lara por el ex alcalde porteño y ex funcionario de la SCT, Julen Rementería del Puerto. El segundo está señalado de ser el “candidato de Palacio de gobierno” no para ganar la alcaldía sino para permitir que gane el que será abanderado del tricolor, Ramón Poo Gil, heredero de la cadena de tiendas Contino e hijo del ex municípe priista Gerardo Poo Ulibarri, que hace tiempo estuvo encarcelado en el penal de Pacho Viejo junto con el ex gobernador Dante Delgado, acusado de desfalco al erario estatal.

No hay que ser adivino para deducir hacia dónde va la campaña de Lara Hernández – que es de la misma camada del diputado cordobés, Juan Carlos Castro, que pese a su nulo desempeño como legisladores se presumen con “tamaños” para convertirse en alcaldes-, pues Rementería fue acusado en el 2007, cuando era edil, de vender la alcaldía al tricolor y entregársela a su primo-hermano, Jon Remenería Sempé. Los primos Rementería, uno panista y otro priista que hicieron el negocio electoral y cada uno escribió su página de latrocinios en la gestión municipal, hoy están de vuelta, vienen por más. El panista quiere volver a vender la elección y el priista está esperando que lo premien con la delegación del IMSS en la zona sur, con sede en Orizaba.

 

¿QUIÉN LA EXPIDIÓ?

Lo siguiente sólo sucede en Veracruz. Ayer el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) presentó a sus propuestas para encabezar las formulas por las diputaciones en los distritos de Santiago Tuxtla y Coatzacoalcos Rural y Urbano en el contexto de la coalición suscrita con el Revolucionario Institucional y el Partido Nueva Alianza. Y sorpresa: la dirigencia aseguró que todos pero especialmente uno, Renato Tronco Gómez, tiene los resultados del examen antidopaje el cual salió más limpio que un bebe recién nacido y ¡¡su carta de antecedentes no penales!!

Parece una tomadura de pelo pues Tronco Gómez, alcalde con licencia de Las Choapas fue acusado en el 2006 de ser el autor del asesinato del regidor Alfredo Pérez de ese mismo municipio. La investigación la abrió la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y aunque nunca la desahogó pues se le dio impunidad a Tronco, el expediente ahí está, las declaraciones de los sicarios contratados y de la viuda y familiares del edil victimado.

También Tronco Gómez tiene denuncias presentadas por intento de homicidio por el ex alcalde del mismo lugar, Antonio Pouchulen y amenazas de muerte contra periodistas del sur del estado. La pregunta del millón de dólares es: ¿Quién le habrá extendido al señor Tronco la carta de antecedentes no penales? Vaya, ni la burlan perdonan.