• Tiene 119 años y esta en la parroquia
  • Su colocación responde a un fin sentimental, pues debía sonar para anunciar a una dama cuándo su amado llegaría por ella

Coscomatepec.- El municipio cuenta con un reloj de 119 años de antigüedad, que encumbrado en una de las torres del templo de San Juan Bautista, se mantiene en pie marcando puntualmente la hora en la localidad.
En las parroquias del Centro existen múltiples aparatos que miden el tiempo y tenen historia; son los sacerdotes quienes se preocupan porque funcionen adecuadamente las maquinarias, que sobreviven a sus constructores. El de Coscomatepec es uno de ellos.

Leyenda
De acuerdo con la tradición oral, su colocación respondió a un fin sentimental, pues debía sonar y anunciar a su amada cuándo llegarían por ella. La hora era el último de los intereses.
El reloj hecho de acero, hoy es una joya para los residentes, que lo valoran por su historia y lo que representa. Es una parte del municipio mágico con olor a pan de leña y puros.
 
Ciudadano inglés
El reloj, de acuerdo con datos históricos, llegó procedente de Inglaterra y fue trasladado a Córdoba en tren, llegó por piezas a Coscomatepec. Otros afirman que Rafael Gómez Vargas, fue la persona que lo donó y se colocó cuando estaba a cargo de la parroquia el presbítero José Casas.
Rafael Gómez Vargas, quien amaba a Coscomatepec, fue quien donó el reloj hecho en Londres, que tuvo un magno recibimiento en el pueblo, que trascendió y quedó marcado en la historia.
La cita sería a las 23:30 horas del 31 de diciembre de 1901, siendo en ese entonces el párroco José Casas.
Fue hecho por J.W. Benson Ludgate Hill London, permaneció en la torre izquierda, hasta que en 1920 se vino abajo a causa del temblor, que lo dejó entre los escombros, pero personas de la ciudad se dieron a la tarea de repararlo.
Después de la desgracia, se cambió la maquinaria a la otra torre, donde aún permanece.
El martillo del reloj tiene un peso de 45 kilogramos y la enorme campana está fabricada con aleaciones de bronce, oro y níquel, por lo que para especialistas en el tema, es una de las piezas con mayor importancia en México, por no decir el único.

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Sobrevive al temblor
El 13 de enero de 1920, un temblor sacudió a la localidad. De entre los escombros fue rescatado un inquilino que sobrevivió inclusive a quienes lo salvaron. El reloj del templo de San Juan Bautista.
Visto de frente, la imponente torre ofrece en su cima una imagen de postal. Pocos conocen el temor de su huésped al sentir que era destruido por el movimiento telúrico.
El sismo registrado ese día derrumbó la torre en que se encontraba, cuyas piezas y engranes, que son muy sensibles, fueron buscadas y recogidas por los lugareños. Milagrosamente volvió a funcionar a base de difíciles ajustes, ya que los engranes están forjados en acero, razón por la cual habría dificultad en hacerlos trabajar de nuevo.
El desastre natural dejaría al templo de San Juan Bautista mutilado, pues se vino abajo una de las torres, lo que le valió a la población el mote de “San Juan Torre Mocha”. Pasada la contingencia, los habitantes recaudaron fondos y levantaron las torres, rehabilitaron el reloj y lo reubicaron ahora en la torre del lado derecho, donde permanece hasta ahora, aportando su parte a un pueblo mágico.
El centenario sigue marcando la hora y despertando a los coscomatepecanos por la mañana. Se convirtió en más que un indicador del tiempo, es parte de la historia local, arte y pretexto para escribir poemas o ensayos.

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Su creador
La familia Benson había sido relojera desde 1749, pero la empresa se fundó como SS y JW Benson en 1847 por James William Benson, nacido en 1826 en Reading y su hermano mayor Samuel Suckley Benson, que vio la luz en 1822, en Londres. 
La asociación se disolvió el 27 de enero de 1855 y James William continuó el negocio bajo el nombre, “JW Benson”. James William Benson falleció el 7 de octubre de 1878, a los 52 años y sus hijos James, Alfred y Arthur se hicieron cargo de la gestión de la empresa. JW Benson Ltd fue relojero oficial del Almirantazgo y el Departamento de Guerra.