Orizaba.-  De 1,050 trabajadores de confianza y sindicalizados que tenían al inicio de la administración, ahora suman alrededor de unos 850, dio a conocer el síndico, Guarino Castelán Crivelli.

Dio que los que se quedan tienen el reto de trabajar mucho más, es decir rendir cuentas en productividad.

Explicó que el recorte de personal se hizo casi en todas las áreas y no fue por insolvencia económica o problemas financieros, sino porque el Ayuntamiento no debe concebirse como oportunidad laboral constante, “no debe verse como opción de empleomanía permanente”.

Afirmó que la administración municipal debe dejar de ser una gran contratadora de personas que no trabajan, “se busca borrar a la mínima expresión la empleomanía y dejar de pagar favores políticos con empleos”.

 

Matilde De los Santos 

El Buen Tono