La nomenclatura fidelista está alterada porque no pudo hacerse del control en las urnas de la dirigencia estatal del PRI y hoy martes el Consejo Político tomará protesta al regidor porteño Marlon Ramírez Marín, ganador de la elección interna, como nuevo presidente del Comité Directivo en la Entidad.

Eso trae desconsolados a los tres grupos políticos que pretendían uncir al partido, los fidelistas, los duartistas y los morenistas. La ceremonia protocolaria está programada para realizare en un hotel Boca del Río y aún con los amagos de los perdedores, la legislación interna del tricolor así lo establece para cumplir con los tiempos. Es decir, no se viola ni la regla ni el protocolo.

Los dos aspirantes perdedores que representan a esa nomenclatura rojo-marrón, Adolfo Ramírez Aranda y Damara Gómez Morales pretenden impedirlo acusando “ilegalidad” e “ilegitimidad”. La semana pasada,  ambos acudieron a la sede del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) buscando a la presidenta, Claudia Ruiz Massieu para pedirle que la suspensión del acto protocolario.

No fueron recibidos por la dirigente nacional y tuvieron que entregar la petición escrita a personal de oficinas, pero a nivel local intentan agitar las aguas mediáticas. Como no les asiste la razón jurídica buscan desacreditar a la nueva dirigencia estatal con declaraciones incendiarias ante la prensa. Los medios informativos hacen eco, pero la noticia genera poco efecto.

En el PRI de Veracruz se intenta reproducir lo que se está haciendo en el PAN donde el el exalcalde de Tantoyuca, Joaquín Guzmán Avilés judicializó el proceso electoral interno de su partido y logró un impasse en la renovación del Comité Directivo Estatal. Allí también, según la estela de especulaciones, operan los mismos grupos – o bandas- que son los fidelistas, duartistas y morenistas para imponer un dirigente a modo.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en el panismo donde el tuxpeño José Mancha es, efectivamente, un personaje totalmente desacreditado por su desempeño público y endeble en cuanto a la captación de votos en los comicios internos, al priista Ramírez Marín no le han podido comprobar actos de corrupción y además su victoria en la elección interna fue apabullante. Has 14 mil votos de diferencia con su competidor más cercano, Ramírez Aranda exalcalde de Paso de Ovejas y ahijado de Rosa Borunda, esposa del innombrable.

Por esa última razón difícilmente procederán los recursos de impugnación tanto de Ramírez como de Gómez Morales. Basta una sola pregunta para resolver el asunto: ¿cuántos votos sacaron cada uno de ellos para exigir que los tribunales les entreguen la victoria? Ni juntando los sufragios de ambos se logra la mitad de lo que obtuvo Ramírez Marín. La nomenclatura fidelista está alterada porque no tiene materia jurídica suficiente para reclamar lo que no ganó en las ánforas de votación.

LA PUERTA GIRATORIA

Unos salen y otros entran, es la ‘puerta giratoria’ de ese jaloneo entre los órganos de impartición de justicia y la llamada “Cuarta Transformación” perdonadora de los pecados políticos y financieros de quienes se volvieron sus aliados. El viernes, un juez decretó la “no vinculación a proceso” del dirigente del Movimiento de los 400 Pueblos, Cesar del Ángel Fuentes.

El vetusto líder pasó poco más de dos años en prisión, bueno más bien en la habitación de un hospital privado, acusado por los delitos de motín y estragos luego de que en junio del 2016 ordenó a sus huestes de encuerados apedrear al entonces gobernador electo, Miguel Ángel Yunes y al dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya a su salida del Congreso Local.

Del Ángel y su organización de choque siempre fueron instrumentos de la fidelidad y el duartismo, y través de ellos logró la gracia de Morena por eso es uno más de los beneficiados con la liberación penitenciaria. Obviamente, Cesar del Ángel no es un luchador social ni un líder agrario ni mucho menos fue un preso político que mereciera un sobreseimiento del proceso penal con el cambio de Gobierno, simplemente es amigo de la “Cuarta Transformación”.

En contraparte, luego de varios años de tropelías e impunidad, el mismo viernes fue apresado otro delincuente de la fidelidad, el exalcalde de Coxquihui, Reveriano Pérez Vega, líder de la banda “Los Pelones” ligados a todo tipo de pillerías, incluyendo el ‘huachicoleo’ y quien estaba “prófugo” desde el 2017 cuando fue desaforado.  Protegido del innombrable, compadre de Héctor Yunes y recientemente allegado a personajes de Morena el exedil ingresó a la cárcel arte del toma-y-daca de la Fiscalía con el Gobierno estatal. Le echaron el ‘guante’ a uno de los ‘siervos de la nación’.