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Nogales.- A 17 años de la tragedia del 5 de junio de 2003, la población de Balastrera que fue la más afectada, sigue vulnerable sin rutas de evacuación seguras y obras preventivas para resguardarse de una explosión de ductos o barrancada.

A pesar del riesgo en el que viven mil 200 habitantes por estar rodeados de ductos de Pemex, el río Chiquito y la autopista México-Veracruz, su única protección fue la construcción de las presas retenedoras de solidos El Infiernillo y La Algodonera, con la que se previenen los fenómenos naturales.

Pobladores de la localidad lamentaron que la promesa de construir una ruta de evacuación funcional y segura al igual que un albergue, quedó sólo en promesas por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

“Después de la barrancada del río y la explosión de ductos, a beneficio de la localidad únicamente se realizaron dos obras preventivas, la ruta alterna para evacuarnos, a decir de todos los pobladores se construyó mal porque no es segura”, expresó un habitante.

Mencionaron que ante la falta de un albergue en la localidad para casos de contingencia, cuando es necesario los vecinos se organizan para abandonar sus casas y congregarse en el panteón para resguardarse del peligro.

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