Dice el Dr. Rubén Aguilar Valenzuela en el prólogo del libro “El arte de la Guerra Electoral”, que las mujeres y hombres que hoy quieren contender en un proceso electoral necesitan hacerlo, si quieren ser competitivos, en el marco de una estrategia y una campaña diseñada por especialistas en la materia.

Ya no basta sólo el carisma y la consistencia de los candidatos sino que se requiere el uso de una metodología y unas técnicas específicas que proponen y operan profesionales en el campo.

Es el caso del uso de las estrategias de campaña y el uso de la información estadística la que dará ventaja a los candidatos sobre otros que carecen de ella. El objetivo central de la planeación estratégica es administrar, multiplicar y maximizar los recursos materiales y simbólicos, para ponerlos al servicio de la promoción del candidato y de su mensaje durante la campaña, y de la movilización el día de la elección.

Uno de los ejercicios fundamentales en toda planeación de campaña es conocer y evaluar cuáles son las fortalezas propias y cuáles las de los adversarios; cuáles son las debilidades, qué oportunidades hay en el entorno y cuáles son los riesgos a los que se enfrentará la organización política.

Es por ello que, amable lector, esta columna presenta a raíz de este Proceso Electoral 2012-2013, un breve análisis de los hechos históricos en que se desenvuelve esta elección, a fin de que conozca Usted el rol que han tenido los diferentes personajes y partidos políticos que hoy contiende por su voto.

El proceso propiamente dicho dio inicio formalmente, con la primera sesión solemne y la instalación del Consejo General del IEV el pasado 09 de noviembre de 2012, el Proceso Electoral 2012-2013 en Veracruz, para que el domingo 07 de julio de 2013 se elijan a 50 diputados locales (30 de mayoría relativa y 20 de representación proporcional), así como a 212 presidentes municipales, 212 síndicos y 630 regidores, quienes durarán en el cargo cuatro años.

El estado de Veracruz se encuentra dividido en 30 distritos electorales uninominales de los cuales se elijen a igual número de diputados por el principio de mayoría relativa, más 20 diputados por el principio de Representación proporcional lo que da un total de 50 diputados locales que integran el Congreso del Estado de Veracruz.

Según los datos estadísticos del IEV, en la votación de 2010 para gobernador, diputados y ayuntamientos del Estado de Veracruz, de un total de 5’311,938 ciudadanos inscritos en la lista nominal participaron el 59.28% es decir, unos 3’149,030 veracruzanos, siguiendo vigente el abstencionismo con 40.72%.

De la votación total estatal, la coalición “Viva Veracruz” Integrada por el PAN-PANAL, obtuvo un total de 832,733 votos. La unión “Veracruz para Adelante” formada por PRI-Verde-PRV logró 1’388,394 sufragios, mientras que la alianza PRD-PT-Convergencia consiguió un total de 427,487 votos.

Así, de las 30 diputaciones por Mayoría Relativa, la coalición PRI-Verde-PRV obtuvo 21 curules; la alianza PAN-PANAL alcanzó 7 escaños, mientras que el PAN por sí solo, obtuvo 3 asientos en el Congreso del Estado.

En el  Distrito XVI con cabecera en Córdoba, integrada por los municipios de Amatlán de los Reyes, Coetzala, Córdoba, Fortín y Naranjal con 172 secciones electorales, la diputación la conservó el PRI otorgándole la curul a la actual diputada Paulina Muguira Marenco, con 54,214 votos, es decir, el 45.02% contra su contrincante más cercano el panista Hugo Fernández Bernal con el 39.26% de la votación.

Aunque obtuvo la victoria, el tricolor descendió en número de votantes, en comparación con anteriores elecciones perdiendo 3 mil 040 votos menos que en la elección de 2007 de Portilla Bonilla. 

Por otra parte, el Distrito XVI se tiñó en un mosaico multicolor. En Amatlán de los Reyes, el PAN arrebató el municipio con 7,316 votos contra 5,338 del PRI. En Coetzala la alianza izquierdista PRD-PT-Convergencia arrasó al PRI con 611 votos. En Fortín, César Torrecilla alcanzó la victoria con 10,933 sufragios con carro completo. Mientras que en Naranjal el PAN obtuvo la alcaldía con 823 votos.

En tanto, Francisco Portilla Bonilla, candidato a la alcaldía de Córdoba, registró 1 mil 509 votos menos que los alcanzados en el 2007 por Juan Lavín, quien registró 34 mil 424 para quedar en 31,251 sufragios.

Según el Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado de Veracruz, en el año electoral 2010, se promovieron 450 medios de impugnación: 151 juicios para la protección de los derechos político electorales del ciudadano; 49 recursos de apelación; 60 recursos de inconformidad en contra de la elección de Gobernador; 12 recursos de inconformidad en contra de la elección de Diputados por el principio de mayoría relativa; 160 recursos de inconformidad en contra de la elección municipal; 5 recursos de inconformidad en contra de la asignación de Diputados por el principio de representación proporcional; y 13 recursos de inconformidad en contra de la asignación de regidores por el principio de representación proporcional.

Del total de los 450 medios de impugnación resueltos por este Tribunal Electoral, 152 fueron combatidos mediante el juicio de revisión constitucional; 19 ante la Sala Superior y 133 ante la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación

De los asuntos resueltos por la Sala Superior 14 fueron confirmados; 1 modificado; y 3 revocados, mientras que de los resueltos por la Sala Regional, 122 fueron confirmados; 11 revocados: 9 para efectos y 2 en cuanto al fondo. El TEPJF ordenó se practicaran el recuento de votos en los municipios de Naolinco, Tenochtitlán, Córdoba, Coatzacoalcos, Ixhuatlancillo, Poza Rica y Fortín, emitiéndose una nueva sentencia, la cual fue en el mismo sentido que la anterior.

Asimismo, se anuló la elección en los municipios de Coxquihui  (por actos de violencia) y José Azueta, lo que derivó que se realizaran elecciones extraordinarias, conforme a la convocatoria emitida por el Congreso Local.

Por lo tanto, amable lector, advierta Usted el por qué estas campañas se encuentran en la situación de un enrarecido ambiente, no es por demás, la pérdida y victoria de un partido sobre otro, pero sobre todo la estabilidad política y social que conllevará el próximo cambio de gobierno.