Andrés Timoteo
Columnista

DÍA 33: EL “DÍA DESPUÉS”

 Entusiasmados por la posibilidad de recuperar la libertad perdida, los europeos se preparan para el “Día Después” –“Le Jour Après”, dirían los franceses-, es decir el día en que se levante el confinamiento domiciliario. Tras un mes de encierro, tal momento es un ensueño: volver a caminar por las calles, sentarse en los parques, retozar en los jardines, ir a las cafeterías o tomarse una cerveza en un bar.

 Claro, hay otros lujos que se tenían antes que no se podrán recuperar a corto plazo como el apretón de manos, los abrazos, los besos, el reencuentro con padres y abuelos que se quedaron aislados o las fiestas entre tres, cuatro, cinco o más personas. Es más, se dice que la restricción para el contacto físico se mantendría hasta el 2022.  Quién lo iba a decir, hasta febrero pasado éramos felices con todos esos tesoros y no lo sabíamos, es la reflexión que se repite por todos lados.

 Y el retorno al edén sucederá como la vieja conseja india que compara la felicidad con un elefante al que no te puedes comer todo de una sola vez, hay que ir parte por parte. Así el desconfinamiento será bocado a bocado, poco a poco, unos saldrán primero y otros después. No importa la forma sino la posibilidad ya acariciada. Es el tema por todos lados ahora que la estadística de contagios comenzó lentamente a aplanarse aun cuando se mantenga un ritmo alto de fallecimientos.

 Y ya hay fechas cantadas y hasta ‘paraísos’ reabiertos. Desde ayer cuatro países, Austria, Dinamarca, República Checa e Italia, comenzaron a levantar restricciones. No se retornó a la libertad total, la original, sino a “la nueva normalidad, una libertad acotada, como el gobierno austriaco la ha denominado. En Austria se reabrieron comercios de no más de 400 metros cuadrados de productos electrónicos, para la construcción, jardinería y papelerías, así como lavado de automóviles y otros servicios.

 También se levantó el veto a la celebración de bodas y funerales, aunque estos deben ser con pocos asistentes y en el exclusivo ámbito familiar. Traducción: fiestas modestas. En las tiendas no debe haber más de un cliente en un espacio de 20 metros cuadrados y tanto ellos como los vendedores están obligados a portar cubrebocas. El que no lo haga será multado hasta con 3 mil 600 euros -92 mil pesos mexicanos-. En ese primer escalón no están contemplados los restaurantes, hoteles, peluquerías, tintorerías ni colegios que podrán reabrir hasta dentro de un mes, el 15 de mayo.

 Dinamarca ayer reabrió guarderías y escuelas para menores de 11 años y en la República Checa quitaron el cerrojo en algunos comercios como tiendas de materiales de construcción y ferretería, así como centros para hacer deporte al aire libre. Es obligatorio el uso de mascarillas. También hasta la primera quincena de mayo se informará si se reestablecen otras libertades a los checos. 

En Italia, la nación más castigada con mas de 20 mil fallecidos también se comenzó a levantar el confinamiento, aunque de forma muy cautelosa. Ayer martes se reabrieron librerías, papelerías, tiendas de ropa y los niños pueden pasear en el exterior por tiempo limitado y no lejos de su domicilio. Es para todo el país menos la Lombardía que sigue siendo la ‘zona cero’ de la epidemia. 

Los bares, gimnasios, restaurantes, peluquerías deberán reabrir hasta mayo si se alcanza el índice de contagios en un 0.05 por ciento y los cines, teatros y festivales se reanudarán hasta que esta curva estadística este en cero. Francia, por su parte, anunció que el desconfinamiento comenzará el 11 de mayo cuando niños y adolescentes retornen a guarderías, colegios y liceos -equivalente a secundarias-, según lo anunció el lunes pasado el presidente Emmanuel Macron.

FRENO DE EMERGENCIA

 Los universitarios y bachilleres galos retornarán a las aulas hasta el verano, en julio, mientras que hoteles, restaurantes, cafeterías, cines, teatros, salas de espectáculos y museos permanecerán cerrados hasta que la situación se revise. La mayoría de los franceses continuarán en asilamiento domiciliario y su libertad será también paulatina y bajo estrictas condiciones, las principales son usar mascarillas y que la mayoría de la población sea sometida a exámenes clínicos.

 “Recuperaremos los días felices”, afirmó Macron en su mensaje a la nación del lunes en el cual no se cansó de llamar a la “unidad nacional”, a “mostrar humanidad”, a “probar la concordia” pues sabe la factura política que se le viene encima en cuanto la gente sea liberada del confinamiento. Es más, en lo que se entendió como una catarsis pública para calmar la furia popular, el mandatario galo soltó la frase: “después de esta crisis debemos reinventarnos, yo seré el primero”. 

En España desde el lunes se levantó la restricción para varias actividades no esenciales entre ellas la industria de la construcción en un afán de detener la “hibernación” de la economía y atenuar el golpazo financiero. Sin embargo, el encierro domiciliario seguirá inamovible al menos hasta la mitad de mayo, adelantó el gobierno ibérico. 

El regreso paulatino a la “normalidad” en Europa es para algunos muy temprano porque, aunque se ralentizó el contagio del Covid-19 y se tiene cierta estabilidad en la cifra de muertos no está eliminado el peligro y podría haber un repunte de la pandemia con características más agresivas, según lo advertido Tedros Adhanom Ghebreyesus, el titular de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

“Hay riesgo de un reflujo más mortal”, alertó y llamó a los gobiernos a no adelantar vísperas ni ilusionar a la población con un desconfinamiento anticipado. La respuesta vino del presidente austriaco, Sebastián Kurz, quien prometió que “si los datos evolucionan en la dirección equivocada, echaremos el freno de emergencia”. 

Lo anterior en una Europa que ha pasado más de un mes encerrada y temerosa, pero que sueña con recuperar su libertad. Mientras tanto en México -y en Veracruz- el aislamiento social es casi una leyenda urbana. La población desoye las alarmas. Los que andan en calles, playas y centros comerciales como si la pandemia fuera una broma serán responsables de los saldos mortuorios junto con los gobernantes blandengues y negligentes. Ya lo dijo el analista Sergio Aguayo, en México hay una sociedad que conspira contra ella misma, suicida.