Hasta el día de hoy los resultados son los siguientes: en el voto popular ganó Obama con 60.4 millones de votos, el 50.3%, y Romney obtuvo 57.5 millones de votantes, lo que significó un 48.1%; mientras que en el Colegio Electoral, aún faltaba Florida, y en caso de ganar ese estado, Obama llegaría a los 332 votos de los 270 necesarios.

La mayoría de los académicos hasta un día antes de la elección en el curso de la Universidad George Washington nos habían presentado un escenario de empate (269 votos en el Colegio), lo que significaba que la política continua siendo de “percepciones”, aquella aproximación se basó en que la Cámara de Representantes designaría a Romney como presidente y la Cámara de Senadores ratificaría a Biden en la vicepresidencia, algo que no sucedía desde 1800, pero aquí nuevamente las encuestas jugaron un papel importante, a pesar de que la diferencia fue de 2.9 millones de votos y en el Colegio Electoral puede ser de más de 60 votos.

Continuando con la reflexión anterior, la percepción del empate fue producto del primer debate presidencial, donde Obama no se preparó porque subestimó a Romney, quien empezó la contienda electoral sin moverse, con mucha dificultad para la escenificación política, con un discurso parco, y en esa ocasión fue todo lo contrario, agresivo y contundente en posicionar la idea de que el presidente Obama era una buena persona pero no sabía nada de economía: el déficit fiscal, la deuda, el desempleo, en fin fue un discurso altamente eficaz que penetró en la sociedad estadunidense; y por el lado de Obama presentaron a su adversario como un político rico insensible hacia los pobres y la clase media; todo ello significó que a Obama le votaran los nuevos integrantes de la sociedad norteamericana, por ejemplo: el 93% de los afroamericanos; el 75% de los latinos: el 73% de los asiáticos; por supuesto los jóvenes de 18 a 29 años y las mujeres que se sintieron ofendidas con las políticas hacia ellas de los republicanos, en fin la narrativa de los demócratas fue mucho más eficaz que la de los republicanos, ya que lograron posicionar la idea de que los próximos 4 años serán de estabilidad dentro de la dificultad económica.      

A pesar de que esa sociedad multicultural le votó a Obama, o como le llaman los periodistas la “coalición Obama”, por supuesto que dentro de lo que tendría que resaltar es que en este país se hace campaña hasta el día anterior, realizando un “rally” político-espectáculo sobre la elección presidencial; además de que todo lo tienen regulado, si bien existió molestia por la aprobación de una ley llamada “citizenunited”, donde las donaciones de los súper comités de acción política podían financiar las campañas, pues esto refuerza la idea de que sea el dinero lo que defina la elección presidencial en los Estados Unidos (lamentablemente y a diferencia de Europa, ya es un modelo exportable, como en México), por ejemplo: recuerdo que Bill Clinton en su campaña de 1996 gastó 71 millones de dólares, en esta ocasión Obama recaudó 1,100 millones de dólares, renunciando al financiamiento estatal, tal y como lo hizo en 2008, que era el 15% de lo que recaudó en aquella ocasión, y que fueron 750 millones de dólares.

Una democracia con ciudadanía, lo que es importante resaltar es que aquí el ciudadano se tiene que ir a inscribir al Colegio Electoral para poder votar, lo que significa en primera instancia responsabilidad individual y compromiso ciudadano para con la democracia; y por el otro lado, con la parte de la clase política existe la “aceptabilidad de la derrota”, no se “judiciaria” el proceso electoral ni a la política. Empero, el conflicto político se traslada al Congreso.

Retomando lo anterior, ahora que con el resultado electoral, pues ya empezó el debate sobre como se va a atender el problema del déficit fiscal, y allí es donde observo a una sociedad política que no encuentra puntos de consenso si no de polarización política y después social, en fin aquí la costumbre política es tener gobiernos divididos, y quizá en estos tiempos de obstaculización política entre los dos partidos políticos más importantes, prive más el no acuerdo que los intentos de atender el severo problema económico.

Finalmente, el voto latino es quién definió en gran medida el triunfo de Obama, este potencial político se ampliará cada vez más, y lo que nos llevará a pensar desde México nuestra nueva relación con los Estados Unidos, es así como considera empezar a abrir el debate político transfronterizo con la creación de un Parlamento de Norteamérica; es decir trasladar lo que ya se hizo en el nivel económico en 1994 con el TLC a la parte política, puesto que ya existen muchos temas en común: crimen organizado (en esta elección Colorado y Nueva York votaron a favor de legalizar la marihuana), problemas de medio ambiente y el tema de la migración conlleva ya los cambios económicos y políticos.